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Pasantía doctoral fortalece el diálogo sobre formación práctica docente entre Chile y España

En el marco de su pasantía doctoral en la Universidad de Los Lagos, el C. a Doctor Ignacio González-Ruiz compartió la experiencia del Prácticum en España y promovió un diálogo comparativo sobre formación práctica docente entre los contextos chileno y español.

En el marco de su pasantía doctoral en la Universidad de Los Lagos, el C. a Doctor Ignacio González-Ruiz, académico vinculado al Departamento de Estadística e Investigación Operativa y Didáctica de la Matemática de la Universidad de Oviedo, desarrolló una actividad académica orientada a compartir y analizar la experiencia de formación práctica del profesorado en España.

La presentación, titulada Aprender a ser docente: El Prácticum en España. Articulación, tareas y aprendizaje profesional en los estudios de Magisterio, permitió aproximarse a la organización del Prácticum en la formación inicial docente española, particularmente desde la experiencia de la Universidad de Oviedo. La exposición abordó su articulación curricular, el papel del estudiante en prácticas, las tareas e intervenciones que desarrolla y los procesos mediante los cuales la experiencia en los centros escolares puede transformarse en aprendizaje profesional.

Uno de los principales énfasis de la actividad estuvo puesto en comprender la práctica no como una instancia aislada o como una simple aplicación de conocimientos previamente adquiridos, sino como un proceso progresivo de formación profesional. En este recorrido, los futuros docentes avanzan desde la observación y comprensión del contexto escolar hacia la colaboración, la intervención planificada y la reflexión sobre las decisiones adoptadas.

La experiencia presentada muestra, además, la relevancia de la tutoría compartida entre universidad y escuela, en la que el estudiante se incorpora al centro educativo bajo una responsabilidad gradual y supervisada. Desde esta perspectiva, la práctica adquiere valor formativo cuando la experiencia es acompañada, analizada y convertida en una oportunidad para construir juicio profesional.

Desde la Didáctica de la Matemática, González-Ruiz destacó también que aprender a observar una clase implica superar una mirada meramente descriptiva. El futuro docente necesita interpretar qué matemática se pone en juego, cómo razonan los estudiantes, qué representaciones utilizan y qué decisiones didácticas pueden favorecer sus aprendizajes. De este modo, la práctica permite aprender no solo a enseñar contenidos, sino también a reconocer e interpretar evidencias del pensamiento matemático del alumnado.

“Aporta una mirada más amplia sobre las prácticas escolares, al permitir contrastar cómo se organizan y viven estos procesos formativos en Chile y España. Este intercambio ofrece, además, una oportunidad para revisar las propias prácticas, problematizarlas y reflexionar sobre ellas a partir de las experiencias y perspectivas compartidas durante la presentación”.

La participación del académico español adquiere especial relevancia en el contexto de su pasantía doctoral en ULagos, pues permite ampliar los espacios de intercambio y reflexión académica entre ambos sistemas formativos. En este sentido, su aporte se orienta no a trasladar modelos de manera directa, sino a generar preguntas y contrastes que permitan comprender mejor cómo se construyen las experiencias de práctica y aprendizaje profesional en contextos distintos.

Precisamente, uno de los propósitos centrales de la actividad fue promover este diálogo sin establecer comparaciones jerárquicas entre ambos países. La propuesta fue analizar preguntas comunes a la formación docente: cuándo y cómo los estudiantes comienzan a participar en las aulas escolares, quiénes acompañan esos procesos, qué responsabilidades asumen progresivamente, cómo se evalúan sus aprendizajes y qué lugar ocupa el conocimiento didáctico específico de las disciplinas. Así, comparar no supone determinar qué sistema “lo hace mejor”, sino hacer visibles las concepciones de formación docente que sustentan cada modelo.

La actividad permitió, de esta manera, fortalecer el diálogo académico entre Chile y España en torno a uno de los componentes fundamentales de la formación inicial docente: aprender a enseñar participando en prácticas profesionales reales, acompañado por otros y desarrollando progresivamente la capacidad de justificar las decisiones pedagógicas a partir del aprendizaje de los estudiantes.

Pasantía doctoral fortalece el diálogo sobre formación práctica docente entre Chile y España

En el marco de su pasantía doctoral en la Universidad de Los Lagos, el C. a Doctor Ignacio González-Ruiz compartió la experiencia del Prácticum en España y promovió un diálogo comparativo sobre formación práctica docente entre los contextos chileno y español.

En el marco de su pasantía doctoral en la Universidad de Los Lagos, el C. a Doctor Ignacio González-Ruiz, académico vinculado al Departamento de Estadística e Investigación Operativa y Didáctica de la Matemática de la Universidad de Oviedo, desarrolló una actividad académica orientada a compartir y analizar la experiencia de formación práctica del profesorado en España.

La presentación, titulada Aprender a ser docente: El Prácticum en España. Articulación, tareas y aprendizaje profesional en los estudios de Magisterio, permitió aproximarse a la organización del Prácticum en la formación inicial docente española, particularmente desde la experiencia de la Universidad de Oviedo. La exposición abordó su articulación curricular, el papel del estudiante en prácticas, las tareas e intervenciones que desarrolla y los procesos mediante los cuales la experiencia en los centros escolares puede transformarse en aprendizaje profesional.

Uno de los principales énfasis de la actividad estuvo puesto en comprender la práctica no como una instancia aislada o como una simple aplicación de conocimientos previamente adquiridos, sino como un proceso progresivo de formación profesional. En este recorrido, los futuros docentes avanzan desde la observación y comprensión del contexto escolar hacia la colaboración, la intervención planificada y la reflexión sobre las decisiones adoptadas.

La experiencia presentada muestra, además, la relevancia de la tutoría compartida entre universidad y escuela, en la que el estudiante se incorpora al centro educativo bajo una responsabilidad gradual y supervisada. Desde esta perspectiva, la práctica adquiere valor formativo cuando la experiencia es acompañada, analizada y convertida en una oportunidad para construir juicio profesional.

Desde la Didáctica de la Matemática, González-Ruiz destacó también que aprender a observar una clase implica superar una mirada meramente descriptiva. El futuro docente necesita interpretar qué matemática se pone en juego, cómo razonan los estudiantes, qué representaciones utilizan y qué decisiones didácticas pueden favorecer sus aprendizajes. De este modo, la práctica permite aprender no solo a enseñar contenidos, sino también a reconocer e interpretar evidencias del pensamiento matemático del alumnado.

“Aporta una mirada más amplia sobre las prácticas escolares, al permitir contrastar cómo se organizan y viven estos procesos formativos en Chile y España. Este intercambio ofrece, además, una oportunidad para revisar las propias prácticas, problematizarlas y reflexionar sobre ellas a partir de las experiencias y perspectivas compartidas durante la presentación”.

La participación del académico español adquiere especial relevancia en el contexto de su pasantía doctoral en ULagos, pues permite ampliar los espacios de intercambio y reflexión académica entre ambos sistemas formativos. En este sentido, su aporte se orienta no a trasladar modelos de manera directa, sino a generar preguntas y contrastes que permitan comprender mejor cómo se construyen las experiencias de práctica y aprendizaje profesional en contextos distintos.

Precisamente, uno de los propósitos centrales de la actividad fue promover este diálogo sin establecer comparaciones jerárquicas entre ambos países. La propuesta fue analizar preguntas comunes a la formación docente: cuándo y cómo los estudiantes comienzan a participar en las aulas escolares, quiénes acompañan esos procesos, qué responsabilidades asumen progresivamente, cómo se evalúan sus aprendizajes y qué lugar ocupa el conocimiento didáctico específico de las disciplinas. Así, comparar no supone determinar qué sistema “lo hace mejor”, sino hacer visibles las concepciones de formación docente que sustentan cada modelo.

La actividad permitió, de esta manera, fortalecer el diálogo académico entre Chile y España en torno a uno de los componentes fundamentales de la formación inicial docente: aprender a enseñar participando en prácticas profesionales reales, acompañado por otros y desarrollando progresivamente la capacidad de justificar las decisiones pedagógicas a partir del aprendizaje de los estudiantes.